Aquí se reúnen personas de diferentes épocas, lugares y tradiciones, en un seguimiento común a Jesucristo como Señor y Salvador. Y en la gestación y el crecimiento de una vocación misionera que se expresa en caminos teológicos que provienen de una escucha atenta de la Palabra de Dios. Creando una cultura del cuidado, junto con otros y otras, con quienes nos encontramos en nuestras vulnerabilidades y potencialidades en esta, nuestra sufrida y hermosa América Latina. La expresión clave en torno a la cual se va configurando esta vocación es Reino de Dios.