Kairos Palestina rechaza la propuesta de limpieza étnica de Trump y pide una acción global
¡Ay de los que emiten estatutos injustos y publican edictos opresivos! Privan de sus derechos a los pobres y no les hacen justicia a los oprimidos de mi pueblo.
Isaías 10:1-2
Belén, 6 de febrero de 2025
El 4 de febrero de 2025, el presidente Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, –que se enfrenta a una orden de detención emitida por la Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos crímenes de guerra–, se reunieron en la Casa Blanca para discutir la situación actual en Gaza y en Oriente Medio en general. Durante la reunión, el presidente Trump propuso un plan para que Estados Unidos asuma el control de la Franja de Gaza, sugiriendo que los palestinos sean reasentados permanentemente en países vecinos como Jordania y Egipto. Describió Gaza como un «lugar de demolición» y un «infierno», reconociendo y subrayando que Gaza ya no es habitable. Esto constituye un reconocimiento público de la gravedad de los crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos por los israelíes en Gaza y apoyados por Estados Unidos de América. El Presidente Trump, sin embargo, está ofreciendo una visión neocolonial para «limpiar» a la población de Gaza, y la necesidad de una reurbanización «de nivel internacional» para transformarla en la «Riviera de Oriente Medio».
Esta perversa propuesta de crimen de guerra ha recibido una condena generalizada y no debe tolerarse. Los líderes palestinos y varias naciones árabes y no árabes han rechazado completamente la idea, considerándola una limpieza étnica y una flagrante violación del derecho internacional. El enviado palestino ante las Naciones Unidas subrayó el derecho de los palestinos a permanecer en su patria, declarando: «No aceptaremos ningún plan que pretenda desarraigar a nuestro pueblo de su tierra». El Consejo Mundial de Iglesias también ha pedido al presidente Trump que «reconsidere esta vergonzosa propuesta y respete el derecho internacional y la igualdad de dignidad humana y derechos de la población de Gaza».
El momento de esta peligrosa e irresponsable propuesta coincide con un frágil alto al fuego entre Israel y Hamás que comenzó el 19 de enero de 2025. El alto al fuego incluye un intercambio de prisioneros que sigue incompleto. El respaldo del presidente Trump a la limpieza étnica en Gaza pondrá en peligro el alto el fuego y obstaculizará las negociaciones en curso para la segunda fase del acuerdo. Tales propuestas y acciones envalentonarán a Netanyahu y a su gobierno fascista para reanudar su guerra genocida contra civiles en Gaza, desestabilizando aún más la ya frágil región.
Simultáneamente, el nominado del presidente Trump como embajador en Israel, el Sr. Mike Huckabee, y otros congresistas han hecho varias declaraciones negando la existencia de los «palestinos» como nación y de «Cisjordania». Estas declaraciones reflejan un peligroso intento de limpieza étnica de Cisjordania. Tal postura política envalentona el deseo israelí de expansionismo. Somos testigos de que en la ciudad de Yenín y su campo de refugiados, una operación militar israelí a gran escala ha provocado el desplazamiento forzoso de miles de palestinos. Los sangrientos ataques, que comenzaron a finales de enero de 2025, han convertido el campo de refugiados de Yenín en una «ciudad fantasma», con una importante destrucción de infraestructuras y de muchas viviendas. El Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas (OOPS o UNRWA, su sigla en inglés) informó que los elementos básicos para la vida han desaparecido, y muchos residentes no tienen ahora ningún lugar al que regresar.
Mientras tanto, la situación en toda Cisjordania sigue deteriorándose, especialmente en Belén, donde las severas restricciones a la circulación, la confiscación de tierras y la escalada de violencia de los colonos están haciendo la vida insoportable a los residentes palestinos. La reciente decisión del gobierno israelí de
demoler viviendas en la aldea de Al-Nu’man y desplazar a sus habitantes, borrando de hecho su presencia, pone de relieve la actual campaña de limpieza étnica dirigida contra las comunidades palestinas. Los cristianos palestinos, que durante mucho tiempo han sido parte integrante de la identidad de Belén, se enfrentan a una inmensa presión para marcharse debido a las insoportables condiciones impuestas por la ocupación. Iglesias e instituciones religiosas han condenado estas acciones, advirtiendo que la cuna del cristianismo está siendo sistemáticamente vaciada de su población cristiana nativa.
Como Kairos Palestina, condenamos y rechazamos categóricamente los planes del presidente Trump, que equivalen al desplazamiento forzoso y la eliminación de toda nuestra nación. Consideramos que este plan colonial de neo-colonos es maligno y «un pecado contra Dios y la humanidad», como se afirma en el documento de Kairos Palestina. Hacemos responsables al Gobierno de Estados Unidos y a los grupos de presión sionistas cristianos de su papel en la limpieza étnica del pueblo palestino y de la comunidad cristiana autóctona. Hacemos un llamamiento al presidente, a su gobierno y a sus aliados, para que respeten los derechos inalienables del pueblo palestino, defiendan su derecho a la autodeterminación y cesen todos los esfuerzos por socavar su existencia en su patria. Cualquier supuesta iniciativa de paz que ignore la justicia y la dignidad humana no es más que una extensión de la opresión. También suscribimos el llamamiento del Consejo Mundial de Iglesias para que «todas las personas de fe y buena voluntad se opongan a esta atroz violación de la dignidad humana y del derecho internacional».
En nuestro documento de 2009 sobre el «momento de la verdad» de Kairos Palestina escribimos en la sección 4.2.1: «La agresión contra el pueblo palestino, que es la ocupación israelí, es un mal que debe ser resistido y eliminado… La responsabilidad principal recae en los propios palestinos que sufren la ocupación… La responsabilidad recae también en la comunidad internacional, porque el derecho internacional regula hoy las relaciones entre los pueblos».
La comunidad internacional no debe permanecer pasiva ante estos crímenes de guerra y contra la humanidad. Es imperativo que las iglesias, los políticos y los líderes mundiales adopten una postura definitiva. Deben presionar a Israel y al presidente Trump para que cumplan el acuerdo de alto el fuego, pongan fin a la ocupación israelí de Gaza y de todos los territorios palestinos, y se comprometan a la reconstrucción incondicional de Gaza. Además, deben respetarse los derechos de los palestinos a la autodeterminación, y Estados Unidos debe adherirse al derecho internacional, cesando sus amenazas contra instituciones como la Corte Penal Internacional (CPI) y la Corte Internacional de Justicia (CIJ).