Descripción
Desde mediados del siglo pasado, fuertes sectores del mundo evangélico han afirmado un abismo entre evangelización y responsabilidad social. Se intentó afirmar, de manera unívoca, una evangelización masiva, cuantitativa y expansionista basada en principios empresariales, controles tecnológicos y el establecimiento de iglesias marcadas por un proceso de conversión individual, conceptual e incluso religiosa. Experimentando una fuerte expansión numérica e influyente, las iglesia de este estilo han integrado en los últimos tiempos y en muchas de sus expresiones un enfoque de prosperidad de carácter marcadamente capitalista y materialista, en el que los indicadores de la fe se evalúan en función de criterios de éxito y bienestar.
En contraste, el anuncio, la promesa y la práctica de la justicia genera un encuentro con la injusticia. Genera una denuncia de los mecanismos, patrones y culturas que producen toda clase de opresión, explotación e idolatría. El anuncio de la justicia es un acto de identificación y solidaridad con la víctima de la injusticia y la promesa de una nueva realidad. Desde dentro de la experiencia de la esclavitud emerge la voz de Dios que anuncia su compromiso con una acción transformadora de justicia.




